Foto de pixabay.com
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Cuando me diagnosticaron de artritis pensé que mi vida se había acabado. Era joven y mis hijos aun estaban pequeños, pero era incapaz de moverme con soltura, ya que el dolor que sufría en mi cuerpo era insoportable. Entonces, me privaba de todo tipo de disfrute y hasta mi vida sexual se vio afectada por este terrible mal.

Solo quien ha sufrido artritis sabe el infierno que representa el no poder moverse; la desagradable sensación de estar paralizado, como si los músculos fuesen de piedra. Pues, para ellos es este mensaje. Lo único que deseo es contarle mi experiencia para que sepan que no todo está perdido, que no existe razón para dejarse derrotar por una enfermedad que tiene cura que puede ser total y permanente.

Paradójicamente, todo comenzó el día que pensaba que todo había terminado. Tenía meses buscando una solución a mi artritis y fracasando una y otra vez. Fui a médicos de todas las líneas de pensamiento, me expuse a exóticos tratamientos alternativos, tomé píldoras mágicas y consumí todo tipo de brebajes tóxicos y nada me ayudó. Tenía unas esporádicas y temporales mejorías que desaparecían en un abrir y cerrar de ojos.

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Estaba tan defraudado que estaba a punto de decidir dejarlo todo así y entregarme a la enfermedad, cuando me topé con un sistema de tratamiento que me llamó la atención por su carácter natural. Me aseguraba que era posible curar mi artritis sin tomar medicinas. Atraído más por la curiosidad que por la fe, decidí probar.

No les puedo describir mi emoción e incredulidad al ver que a los pocos días de haber comenzado el tratamiento caminaba por todos los rincones de la casa. Tenía años sin hacerlo y mi familia se sorprendía al verme en sus cuartos o subiendo la escalera. A  las dos semanas ya salían de casa a hacer algunas compras sencillas o simplemente a tomar el aire. Pocos días pasaron para que comenzara a hacer ejercicio. Hoy corro 8 kilómetros todas las mañanas y siento que he vuelto a nacer.

Este sistema es el resultado de una investigación realizada en el continente asiático, que es una zonas del planeta donde los índices de artritis son mínimos, debido a su particular alimentación y estilo de vida. Y eso fue precisamente lo que me brindó este método de curación: una guía de consejos y estrategias de vida que  me permitieron curarme para siempre de este malvado padecimiento.

Una vida sin artritis es posible. Te lo aseguro. Sólo tienes que pulsar aquí Domine su Artritis

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