Foto cortesía de: pixabay.com
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Uno de los cuadros más enigmáticos, que posee el Museo del Louvre en Francia es la Mona Lisa, obra de Leonardo Da Vinci. Con un precio incalculable este retrato encierra innumerables historias de su creación; desde un autorretrato del pintor hasta un trabajo que se le encomendó a Da Vinci.

Esta obra de arte fue realizada en una delgada tabla de madera de Álamo, con unas medidas de 77 x 53 centímetros. En este espacio se retrató a una mujer florentina de nombre Monna Lisa di Antonio Maria, la cual se encuentra sentada en un sillón, donde apoya sus brazos en los antebrazos de la butaca donde se encuentra sentada, también tiene sus manaos entrelazadas y colocadas sobre su estómago. En el fondo del retrato se puede observar un paisaje donde la neblina y los riscos están presentes.

Giorgio Vasari, gran teórico del renacimiento, explica que Leonardo Da Vinci, trabajó en esta obra durante cuatro años, a su vez él comenta que el artista sentía un gran sentimiento por el cuadro ya que al llegar a Francia nunca la dejó a un lado y siempre lo acompañó.

Con respecto a la peculiar sonrisa de Mona Lisa se han manejado distintas teorías, en las cuales la especialista en percepción visual Margaret Livingstone, afirma que “si observamos directamente hacia la misteriosa sonrisa de La Gioconda, ésta nos dará la impresión de que simpatiza con nosotros, pero si observamos el cuadro como tal, la pintura reflejará un sentimiento inexplicable, es decir, parecerá que la dama no expresa ningún tipo de emoción” cita wikispaces.com.

Para el año de 1987, los expertos en arte Swart y Gerald Holzman, realizan un estudio en computadora de este emblemático cuadro, y llegaron a la conclusión que es un autorretrato de Da Vinci. Ellos sostienen la hipótesis en la que el rostro de Leonardo concuerda adecuadamente con el cuadro de La Mona Lisa. Asimismo indican algunos rasgos semejantes entre ambos rostros, puntos que avalan esta teoría.

Si realizamos un exhaustivo análisis del cuatro, nos percatamos que la Gioconda (como también se conoce a esta obra) utiliza un velos de gasa fina, el cual es transparente, y el mismo se encuentra pegado a su blusa, algo muy característico de las damas que se encontraban embarazadas o que tenían poco tiempo de dar a luz.

Al igual que las grandes obras, sólo las hipótesis acerca del enigmático y místico cuadro de La Mona Lisa están presentes, es decir, nada de lo planteado por muchos especialistas es cien por ciento comprobable, solo su autor tiene la verdad del origen de esta gran pintura, y la información que la rodea no la conoceremos con precisión, solo nos quedará imaginarnos como se creó este invaluable retrato.

Fuente: Discurriendo,

 

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