Foto de pixabay.com
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Los hijos en la familia se deben sentir amados y parte del núcleo familiar, para ello es necesario dedicarles tiempo, jugar , conversar, involucrarse con ellos, saber quiénes son sus amigos, que están haciendo en el colegio, cuáles son sus gustos, etc. Cada hijo es una persona individual y requiere atención especial, afecto y amor.

En el caso de que haya en casa más de un niño, es importante dedicarle tiempo de calidad a cada uno, a pesar de que se regresa cansado del trabajo y con muchos problemas es necesario compartir con nuestros hijos a fin de que crezcan de manera armoniosa y saludable psicológicamente.

Cada niño tiene sus características muy individuales, y por ello no se pueden tratar en grupo, en el caso de que se tengan varios hijos, es fundamental atender a cada uno, en algún momento, por separado. Acepta a tus hijos con sus defectos, y sus diferencias, también resalta sus talentos y virtudes a fin de reforzarle su autoestima.

El rol de los padres en la educación y formación de sus hijos es fundamental, muy difícilmente puede ser sustituida por otras personas, así que es primordial en ellos educar y dedicarles tiempo de calidad a sus hijos.

Siempre se ha dicho que la base de la sociedad es la educación y esta viene de casa, el inculcar valores es indispensable para hacer del niño un hombre de bien, el respeto, la tolerancia, la paciencia, el compartir, el saber que hay diversidad de razas, caracteres y culturas en los seres humanos pero que todos somos humanos y por ende iguales. En la medida que son reforzados estos conocimientos en casa día a día, el infante crecerá con el aprendizaje correcto, buenas normas sociales y un comportamiento correcto.

En la medida que los hijos crecen se van presentando etapas difíciles para los padres como cuando llegan a la adolescencia, en ese momento es importante estar pendiente de todos los cambios, gustos, amigos y actividades en las que se involucran nuestros hijos. Es determinante conversar a diario con ellos, escucharlos, no juzgarlos a fin de que se sientan en la confianza para contarnos sus cosas personales. En muchos casos los chicos en esa etapa no se abren a hablar con los padres, prefieren hacerlo con sus amigos, he ahí donde el padre y la madre deben desarrollar la habilidad de ponerse en su lugar, y tratar de buscar la manera en que ellos se sientan cómodos para contarles todo sobre su vida.

En el caso de no saber cómo manejar la situación, y sospecha que se le escapa de las manos, se debe buscar ayuda de un profesional a fin de orientar y dar las herramientas necesarias para abordar la situación.

Fuente consultada:  es.catholic.net

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